martes, 7 de julio de 2026

De por qué fumo

 

La foto no es buena ni, mucho menos, la calidad del dibujo. A mí también me gustaría tener la mano de un gran pintor pero no la tengo aún, recuerden que me suspendieron el dibujo en segundo de bachiller y todavía, a mis 68, no lo he superado. Esa imagen sale de muy dentro.

Quiero, en primer lugar, agradecer a mi amiga B. que ha leído todo el blog, es para mí un gran honor. Esa alegría ¿u orgullo? por lo que me ha dicho es la que me da la energía suficiente para ponerme a escribir esto. No lo tengo tan elaborado como otros posts pero ¡allá va!

No hace mucho leí que quienes fumamos lo hacemos para recrear una atmósfera en la que nos sentimos protegidos, no sé si es cierto, lo que sí he notado es que muchas veces fumo cuando me siento culpable por algún pensamiento que se me cruza en esta cabecita de autista tdachoso.

Como no se lee fácilmente lo que pone en el dibujo, lo transcribo. Sólo empezar a hacerlo hace que afloren las lágrimas a mis ojos, veré si puedo terminar: 

"Quiero respirar el aire que tú respiras, papá, te lo ruego. No me eches. Quiero sentir el calorcito de tu despacho. El olor de tu tabaco y tu olor.

Cuando vuelvo de la escuela me gusta venir a verte, corriendo y riendo pero tú siempre me echas. Paso por tu despacho al venir de la calle, quiero verte, estar contigo. No te enfades, por favor, no te enfades, no me eches de tu lado, papá."

Se lee muy mal con los ojos llenos de lágrimas, parece que quienes tenemos autismo y TDAH tenemos unos sentimientos muy intensos. No lo sabía, he empezado a dejarme llorar hace unos cinco años, ya saben, es lo de "los hombres no lloran" que tanto daño nos ha hecho a tantos.

Sigo transcribiendo: "Quiero estar aquí, papá, contigo. En esta atmósfera cargada del humo de tu tabaco. Quiero estar contigo, te quiero, te echo de menos. No me alejes de ti. Seré bueno, estaré quietecito y calladito.

Por favor, papá, te lo ruego. También te ruego que no te enfades, me da mucho miedo cuando lo haces. 

Papá, por favor, te lo ruego, déjame estar aquí, a tu ladito, no me moveré, no diré nada, no te molestaré, te lo prometo, pero déjame estar aquí, contigo, no me eches, no me grites, seré bueno, de verdad, seré bueno. Te lo prometo, por favor, no me eches de tu lado, papá. Yo te quiero, papá.

Casa, domingo, 11 de marzo de 2026."

Esa imagen no se produjo nunca, los detalles: Un padre siempre ocupado, demasiadas veces preocupado y enfadado porque los clientes no le pagan, porque le devuelven pedidos grandes de mazapán con cualquier excusa, porque el mazapán hoy no salió tan bien como él quiere hacerlo todo, porque les han embargado hasta la radio por no poder pagar las letras, ...

La caja de caudales marca Silex que no hace mucho abrí buscando una cajita de madera de chopo con restos de lacre, reutilizada de algún envío, y que contenía una colección de monedas de veinte duros de Franco. Por supuesto que no esperaba encontrar ni su cartera, ni dinero ¿o sí? pero esperaba encontrar esa cajita.

Al fondo, tras él, un mapa de España y Portugal, de publicidad del Banco de Bilbao. La mesa de madera de castaño que he conservado hasta hace unos meses. Aún está por aquí la carpeta que tenía sobre esa mesa, con un papel secante de color rosado, sobre el que escribía sus cartas y en la que dentro aún está el título de bachiller de mi querida hermana mayor.

Tres sillas a juego con la mesa. En una de esas sillas estaba yo cuando papá y el padre Antolín, un amigo de la familia, decidían sobre mi futuro diciendo que era mejor que fuera a estudiar a la Universidad Laboral de Zamora cuando mis amigos, y mi querida segunda hermana, iban a la de Toledo. Me dolió que me apartaran pero creo que papá, como siempre, hizo conmigo las cosas con todo el amor de que disponía en cada momento.

Un archivador con los expedientes de los clientes y, no sale en el dibujo, un mueble vitrina del que también me deshice, entre lágrimas, en enero pasado, lo quemé en la luminaria de san Antón. Sabía que alguien vendría, una mujer, y me diría que no lo quemara; así fue, ella pasó en su coche y paró, me dijo que se lo regalara, que ella lo quería, que era muy bonito. Le dije que sí, que era una preciosidad pero que tenía que quemarlo. No me arrepiento, tenía que hacerlo. En ese mueble había una especie de enciclopedia, como ocho tomos grandes, con portadas azul oscuro, que contenía las direcciones de todas las empresas de España.

 

Y, bueno, está bien por hoy. Ya he llorado un rato, estoy bien y tranquilo. Ahora es momento de seguir ¡nos vamos a la huerta! es la de la portada actual del blog. De la otra huerta, la de papá, quizá también escriba algún día.

¡Os abrazo!
 

 

 

 

 

 

lunes, 8 de junio de 2026

El mercado y la globalización

Estoy releyendo un libro de José Luis Sampedro, en mi opinión es un gran maestro. No solamente fue un escritor magnífico (les recomiendo: "El río que nos lleva" sobre el comportamiento de un grupo humano, "La sonrisa etrusca" sobre la relación de un abuelo con su nieto o "La vieja sirena") sino también un gran economista (fue catedrático de Estructura Económica en la Universidad Complutense de Madrid)

Lo que estoy releyendo ahora es un libro cortito, menos de cien páginas, pero muy interesante sobre su forma de entender las relaciones económicas. Se llama "El mercado y la globalización". Y es, especialmente, divulgativo acerca de cómo funcionan los mercados en este mundo superglobalizado.

Habla ahí Sampedro de algo que no se suele tener muy en cuenta y es que los intereses de las empresas (generalmente el beneficio económico) no suelen coincidir con los de los ciudadanos (salud pública, educación, acatamiento de normas éticas de convivencia, etc.) Los intereses de los ciudadanos no suelen ser tenidos en cuenta por las empresas a menos que ello les dé beneficios. 

En principio, quienes han de velar por los intereses generales son los gobiernos.

Desde el s. XVIII se viene hablando de la "mano invisible" del mercado que serviría para que los intercambios fueran justos tanto para compradores como para vendedores. 

La realidad es que esa "mano invisible" no funciona nunca porque los mercados están,siempre lo estuvieron, muy lejos de parecerse a los de competencia perfecta. No la hay, entre otras cosas, porque la globalización y la cada vez mayor liberalización que va eliminando normas con la excusa de que el mercado ha de ser libre, hacen que las empresas sean cada vez más poderosas y el poder de los gobiernos vaya decreciendo. Hoy muchas empresas tienen beneficios anuales superiores a los presupuestos de muchos países.

Estoy de acuerdo con Sampedro también en que es falso que el mercado sea la libertad, en el mercado las personas no son libres, lo único que lo es es el dinero. La libertad para elegir la da el poder adquisitivo.

No les interesa que haya leyes que regulen el mercado a los más poderosos, al contrario, mientras que para los menos pudientes sí les interesa que las haya.

Para terminar recordar algo: se ha criticado a los países de economías de planificación central (la URSS comunista, por ejemplo) el que se formen colas para acceder a los bienes contraponiendo el que en las economías liberales esas colas no existen. 

La realidad es que sí existen pero no se ven, igual que no se ven los mendigos cuando los guardias se los llevan para ocultarles a la vista de visitantes "ilustres". Las colas invisibles las integran quienes están atraídos por la oferta pero ni siquiera se acercan a la tienda porque no tienen el dinero suficiente para adquirir los productos o servicios como sí tienen los adinerados.

En las economías de planificación central, con menos diversidad de rentas, al no haber suficientes bienes para cubrir todos los deseos, es obligatorio el racionamiento. 

Habla Sampedro de escasez: en mi opinión la escasez no existe, lo que sí existe es una enormemente injusta distribución de la riqueza, eso obliga a las colas invisibles. Por otro lado, opino que el planeta tiene recursos suficientes para que todas y todos tengamos unas vidas dignas y satisfactorias, hay recursos para cubrir todas las necesidades. No así para cubrir todos los deseos porque éstos son infinitos, no hay más que ver que quien tiene, por ejemplo, un Rolls Royce y un chófer, piensa que no puede ser feliz si no tiene un jet privado como el amigo con que se junta los fines de semana a jugar al golf.

Que ustedes disfruten!! 

 

 

 

 

 

martes, 2 de junio de 2026

Sobre las hijas e hijos

 

Hoy quiero compartir lo que dijo Gibrán en "El profeta" sobre las hijas y los hijos.

" Y una mujer que llevaba un niño en brazos dijo: Háblanos de los hijos.

Y dijo él:

Vuestros hijos no son vuestros hijos.

Son los hijos y las hijas de la llamada de la Vida a sí misma.

Vienen a través vuestro, pero no de vosotros.

Y aunque estén con vosotros, no os pertenecen.

Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.

Porque ellos tienen sus propios pensamientos.

Podéis abrigar sus cuerpos, pero no sus almas, pues sus almas habitan en la mansión del mañana que vosotros no podéis visitar, ni siquiera en sueños.

Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no intentéis hacerles a ellos como a vosotros.

Ya que la vida no retrocede ni se detiene en el ayer.

Sois los arcos por los que vuestros hijos, cual flechas vivas, son lanzados.

El Arquero ve el blanco en el camino del infinito y Él, con Su poder, os tenderá para que Sus flechas puedan volar rápidas y lejos.

Que la tensión que os causa la mano del Arquero sea vuestro gozo,

ya que, así como Él ama la flecha que vuela, ama también el arco que permanece inmóvil." 
 

Aunque no me pertenezcan, y quizá por ello mismo, agradezco al Creador, infinitamente, el haberme permitido el gran honor de haberles conocido y compartir tanto con ellas y con él.

Os abrazo. 

  

sábado, 30 de mayo de 2026

Sobre la libertad

 




Hoy quiero hablar de la Libertad. No voy a inventar nada, lo que voy a hacer es copiar lo que Gibrán Khalil Gibrán dice, en su libro "El Profeta" el cual guardo, como oro en paño, y al que vuelvo a veces. Oí hablar de ese libro por primera vez hace más de cuarenta años a Pedro Pablo Sendín Melguizo, a quien sigo recordando con gran cariño. También va por ti, Pedro, muchas gracias!

La libertad, y esto sí es opinión mía, es una de las principales necesidades de todas las personas y es el miedo a perderla, especialmente en los hombres, lo que frena, a veces demasiado, para comprometerse realmente en las relaciones con otras personas.


Esa imagen es la que ilustra en el libro que tengo yo el capítulo en que habla de la libertad. El libro completo podéis descargarlo gratis aquí.

Podría, simplemente, copiar y pegar ese apartado pero quiero escribirlo para recordar mejor después lo que Gibrán dice.

Ahora lo que dice Gibrán sobre la libertad:

 

"Y dijo un Orador: háblanos de la libertad.

Y él respondió:

A las puertas de la ciudad y en vuestros hogares, os he visto prosternaros y adorar vuestra propia libertad.

Como esclavos que se humillan ante un tirano y le glorifican mientras éste les destruye.

Sí, en el atrio del templo y a la sombra de la ciudadela, he visto a los más libres de entre vosotros llevar su libertad como un yugo y como grilletes.

Y mi corazón sangró en mí: porque sólo podréis ser libres cuando hasta el mismo deseo de buscar la libertad se convierta en vosotros en yugo y cuando ceséis de hablar de la libertad como una meta y un fin.

Seréis libres, en verdad, no cuando en vuestros días desaparezca la preocupación y en vuestras noches no hay un deseo ni un dolor,

sino, más bien, cuando estas cosas aprisionen vuestra vida y seáis capaces de elevaros sobre ellas, desnudos y sin trabas.

¿Y cómo os alzaréis por encima de vuestros días y de vuestras noches si no rompéis las cadenas con que habéis cargado vuestro mediodía desde el alba de vuestro entendimiento?

¿Y qué queréis rechazar para llegar a ser libres sino fragmentos de vosotros mismos?

Si es una ley injusta la que queréis abolir, esa ley fue escrita por vuestra propia mano sobre vuestra propia frente.

No podéis borrarla quemando vuestros libros ni lavando las frentes de vuestros jueces aunque sobre ellos vertieseis la mar entera.

Y si es un déspota al que queréis destronar, mirad primero si su trono está bien destruido dentro de vosotros mismos.

Porque ¿cómo puede un tirano dominar a los libres y a los altivos si no hay tiranía en la libertad de ellos ni vergüenza en su altivez?

Y si es una inquietud la que queréis rechazar, esta inquietud ha sido más bien acogida por vosotros que impuesta por alguien.

Y si es un miedo el que queréis disipar, el centro de este miedo está en vuestro corazón y no en la mano que teméis.

En verdad, todas las cosas se mueven en vuestro ser íntimo en un constante ir y venir, las que deseáis y las que rechazáis, las que os repugnan y las que os atraen, las que perseguís y aquéllas de las cuales queréis huir.

Esas cosas se mueven en vosotros como luces y sombras, en parejas estrechamente unidas.

Y cuando la sombra se debilita y desaparece, la luz que en ella permanecía se convierte en la sombra de otra luz.

Y así, cuando vuestra libertad pierde sus trabas, conviértese en traba de una libertad mayor.”


Os abrazo a todas y a todos, sin ninguna excepción, ninguna.


 

 

 


 

sábado, 23 de mayo de 2026

Locuras variadas

Ruego atención, lo que se viene son unas 1.600 palabras, dicen que se pueden leer en unos diez minutos. ¿Alguien se anima o es demasiado para los tiempos de reels que corren? Hoy quiero hablar de que hay quien se cree superior a otra persona porque tiene capacidades diferentes (Por ejemplo: autismo, TDA/H, síndrome de Down, ...). Al creerse superiores, las tratan como si realmente lo fuesen pero no lo son. De hecho, nadie es superior a nadie salvo en algunos aspectos: la riqueza, la estatura, el coeficiente intelectual, la velocidad en los cien metros lisos, su capacidad dialéctica, etc.

¿Eso quiere decir que tienen derecho a considerarse superiores globalmente?

Desde mi punto de vista, en absoluto.

Hay quien es capaz de desestabilizar, sin ayuda de nadie, una moneda (Soros hizo devaluar la libra esterlina, él solito, una moneda muy fuerte entonces, y ganar así mucho poder) pero es posible que no sepa cantar nanas a sus hijos (es un ejemplo, de Soros no sé mucho más), o puede que no sepa construir un simple trastero. Eso quiere decir que el albañil es superior absolutamente a Soros o lo contrario? Insisto, no. Todas y todos tenemos discapacidades, es decir, capacidades diferentes y todas son útiles.

El que alguien se crea superior a otra persona hace que, con demasiada frecuencia, trate a las y los “inferiores” ya sea despóticamente o con condescendencia, ambas cosas hacen daño a quienes lo hacen y a quienes lo sufren.

El origen de estos comportamientos viene de la necesidad de obtener energía para sobrevivir. Hablaba hace unos días de las formas que adoptamos para robar la energía a las demás personas (intimidadoras/es, reservados/as, interrogadores/as y las o los “pobre de mí”).

Cuando alguien se comporta con otra persona como superior caben dos posibilidades (salvo que quien recibe esa desconsideración sea sabia o sabio): la de que el/la “inferior” asuma que es inferior y entonces el problema, normalmente, es que la o el “superior” abusa y la segunda opción es que quien recibe ese trato desigual no asuma que es inferior y entonces lo que se produce es una pelea, más o menos virulenta, para demostrar a la parte contraria que se equivoca. En esa demostración pueden sufrirse muchas pérdidas, incluso vidas humanas como en las guerras.

En cualquiera de los casos, pierden ambas partes, quien gana la pelea y quien la pierde. Ambas partes dedican una energía, que podrían usar para ser más felices colaborando, para dominar a la otra parte. El resultado es una pérdida global de energía aunque quien “gana” obtenga beneficios reales o imaginarios (el ego de creerse superior).

Pero lo que quiero decir ahora es que estoy de acuerdo con Proudhon en que la propiedad privada es un robo. ¿Qué es la propiedad? Investigaciones sobre el principio del derecho y del gobierno (1840)”.

Más adelante, quizá, hablaré más en extenso de ello, por ahora decir que el reparto actual de la riqueza en el mundo me parece profundamente injusto.

Que los sistemas de gobierno actuales no tienen nada que ver con la democracia está muy claro para mí, la mayoría de la gente, la gente pobre, no tiene prácticamente ninguna capacidad para decidir quién gobierna, bastante tiene con penar para llegar a final de mes o alimentar a sus familias.

La forma de gobierno actual, en cualquier parte del mundo, consiste en que las élites poderosas deciden quién manda en cada lugar y cómo lo hace, siempre para que el poder de las élites siga aumentando.

Cuando estudiaba el sistema fiscal español, un gran profesor, a quien desde aquí, y modestamente, pido disculpas por haberle hecho alguna jugarreta, D. José Alberto Parejo Gámir, decía que los impuestos tenían diferentes funciones, entre ellas la de redistribuir la renta y la riqueza, en eso estoy de acuerdo aunque la realidad me parece muy diferente hoy. También decía que al establecer impuestos había de tenerse en cuenta el que no desincentivaran el seguir mejorando o produciendo mejores bienes o servicios y, en eso, no estoy de acuerdo.

Él, y otras y otros hacendistas, decía que la progresividad de los impuestos había de tener un límite. Él sostenía, y yo estoy de acuerdo, que los impuestos directos (como el I.R.P.F.) son más justos que los indirectos porque tienen en cuenta la capacidad de los contribuyentes, es decir, que el porcentaje de sus ingresos que se ha de pagar en impuestos ha de ser mayor en las rentas más altas que en las bajas.

Sin embargo yo opino que no ha de haber un límite, quiero decir, se debería fijar un máximo de ingresos totales anuales por persona, más allá de ese importe (digamos 5.000 euros/mes, aprecios de hoy) todo lo que se ingresara se destinaría a impuestos. 

Ya me imagino las voces de quienes ganan mucho más que eso. No las van a dar porque saben que en este momento es imposible, lo más probable es que esbocen una sonrisa condescendiente o una carcajada "ostentórea" como decía Jesús Gil y Gil.

Alegaba el Sr. Parejo, que si se ponen impuestos demasiado altos, las personas pierden el interés por seguir mejorando.

Yo no lo creo, imagino el caso de un gran arquitecto, por ejemplo, Gaudí que no sé qué ideología tenía pero sí que me parece un genio. Si ese señor decide que no va a mejorar en su arte porque no le sale rentable económicamente, me parece muy respetable, puede dedicarse a otras artes, si quiere, a viajar, a leer o al “dolce far niente”. ¡Está en su derecho!

¿Que así no se desarrollaría la arquitectura? No lo creo, aparte del dinero hay otras motivaciones que servirían para que ese señor, u otro, trabajaran para mejorar ese arte por el puro placer de crear cada vez más belleza o bienestar a los demás.

Hay montones de ejemplos de artistas sublimes que, no por no cobrar nada por su arte, dejaron de ejercerlo (Van Gogh). Por supuesto que no me parece deseable que nadie tenga que vivir como Van Gogh pero, si hay un buen sistema social que sirva para que todas y todos tengamos un ingreso mínimo vital asegurado, entonces ese señor podría vivir dignamente y todas y todos disfrutaríamos de su arte. Conseguir ese buen sistema social puede hacerse a base de impuestos poniendo un tope en los ingresos máximos de libre disposición para cada persona.

¿Qué es utópico ahora? Lo sé. Por ideas similares a esta me han dicho muchas veces que tengo “ideas de bombero”. Todo mi respeto a los bomberos y su trabajo, de corazón.

En estos tiempos de enorme avance de la informática que permite el manejo sencillo de ingentes volúmenes de información, sería enormemente fácil conocer quiénes ostentan volúmenes de patrimonio que yo considero excesivo. Por ejemplo, para mí sería suficiente con que una familia de cuatro componentes disfrutara de una vivienda de 250 metros cuadrados como de uso exclusivo. Más allá de eso, se iría todo, y todo es todo, en impuestos sobre el patrimonio.

Eso sería tan fácil como que todos los registros de la propiedad publicaran sus datos con nombres, apellidos y algún código para identificarles (por ejemplo, el D.N.I.). Así todas y todos sabríamos cuánto patrimonio acumula cada persona y no se permitiría que fuera privado más que un límite razonable, revisable y negociable.

Hay otra cuestión que es la de las sociedades por acciones. Cuando las acciones son nominativas no hay problema, se pueden recoger los datos, muchos ya lo están, en los registros mercantiles y publicarlos también con nombres y apellidos. Para conseguir ese control total por parte de todos, las acciones al portador estarían prohibidas. Igual, al registro mercantil con datos públicos y un límite razonable a partir del cual, todo sería propiedad pública de la que todas y todos podríamos disfrutar.

¡Y eso sería solamente un primer paso! al final lo que yo propongo (sí, si no lo han hecho antes, ya pueden llamarme loco, comunista, ácrata, antisistema o lo que quieran) es que no hubiera absolutamente ninguna propiedad privada, que todas y todos pudiéramos disfrutar de todos los recursos que este hermoso planeta pone a nuestra disposición y que algunas y algunos, en sus enormes miedos, en sus egos, se empeñan en apropiarse aunque no puedan, ni en diez vidas derrochando dinero, gastar toda esa riqueza.

Nadie necesita una finca de 5.000 hectáreas (y las hay mucho mayores) para disfrutar exclusivamente, no tienen tiempo para estar en ella. Las que conozco muy cerca solamente son visitadas por sus dueños unos pocos días al año y sí que sería muy agradable para todas y todos poder dar un tranquilo paseo en bicicleta por esos lugares tan bien conservados. Nadie necesita una colección de Rolls Royces, ¡solamente pueden conducir o viajar en uno a la vez!

Me dirán que esos lugares se conservan así porque se han cerrado al paso de la gente para preservar, por ejemplo, la caza. Estoy de acuerdo con ello pero, si con el sistema impositivo que proponía antes, se organiza un sistema educativo realmente liberador para la gente, esos ecosistemas, y todos los demás, se conservarían.

En fin, que ya sé que es irrealizable para la semana que viene pero por decirlo no pierdo nada.

Esto sí que es mezclar churras con playas fluviales y lo demás, ¡¡tontunas y bolotás!!

Ruego sus comentarios. 














martes, 5 de mayo de 2026

Enneagrama

     

El post de hoy no es para cualquiera, va a necesitar de mucho tiempo, si os interesa subiré más sobre el Enneagrama.

Alguien a quien quiero mucho, no miento si digo que tanto como puedo, aunque no es el único, me dijo una vez que, si quieres que algo llegue a los demás, ha de ser sencillo pero mi respuesta es que no siempre lo importante es corto y sencillo y el Enneagrama es, para mí, muy importante. Así que, ánimo!!

El Enneagrama es de origen sufí, la rama mística del Islam. Su objetivo es ayudar a conocerse uno mismo para, así, poder sanar lo que deba ser sanado. Para el sufismo nuestra cualidad esencial, llevada al extremo, se convierte en nuestro defecto más característico. La idea es encontrar el equilibrio de mi Yo esencial. Para el Taoísmo “lo importante es no perder el centro”, el equilibrio entre mi Yo esencial y mi ego o máscara que nos ponemos para sobrevivir.

Quiero agradecer a Maite Melendo que fue quien introdujo el Enneagrama en España y con quien tuve el privilegio de empezar a conocerlo en un seminario de fin de semana allá por 1993. Muchas gracias por tu gran trabajo, Maite, de todo corazón.

Lo que viene a continuación está sacado de su libro “En tu centro: el Enneagrama - Un método de autoconocimiento, autoaceptación y mejora de las relaciones personales”. Os lo recomiendo vivamente. Se puede conseguir en internet.

Hay que decir que cada persona tenemos una forma básica de actuar desde el ego y el Yo esencial. El Enneagrama describe nueve tipos:

1.- Perfeccionista o reformador, ...

2.- Dador, siempre dispuesto a ayudar, …

3.- Eficaz, hacedor, mantenedor del status, …

4.- Artista, romántico, trágico, …

5.- Pensador, observador, …

6.- Leal, …

7.- Epicúreo, …

8.- Jefe, mandón, …

9.- Pacífico, mediador, apaciguador, …

Estoy escuchando dos canciones que me hacen, casi invariablemente, llorar. Creo que son muy características para un ocho como yo. Son éstas:

Agárrate fuerte a mí, María - Los Secretos

La planta 14 - De Víctor Manuel

Las fijaciones del ego: son compulsivas y autodestructivas, no nos dejan ser libres.



La de los ocho es la represalia: 

Si habéis llegado hasta aquí, muchísimas gracias, sois muy valientes en estos tiempos de prisas e inmediatez, por último, os ruego un comentario, aunque sea pequeño, me siento muy solo.

¡Que tengáis una buena noche!








sábado, 2 de mayo de 2026

Mi primer viaje a Andalucía

    

Ese verano yo tenía doce años, había suspendido el dibujo y mi padre me impuso dibujar tres veces cada lámina del bloc de dibujo, cada lámina un día

Era un castigo más que una forma de aprender a dibujar, sobre todo por el tono que usó al mandármelo. Hacía calor en el dos y no me gustaba el dibujo, era solamente una asignatura más que no se me daba bien.

Un buen día de ese verano, papá decidió hacer un viaje “de negocios” a Andalucía. Pongo las comillas porque él sabía bien cómo compaginar el trabajo y el turismo.

Como yo era, según él, “el único varón sobre la tierra” y no podía llevarnos a los ocho hijos a ese viaje, me eligió a mí. ¡Se acabó el castigo de las tres láminas diarias!. ¡Me iba con papá, estaría todo el tiempo con él!. De no ser más que uno más entre ocho a quienes papá y mamá tenían que dedicar parte de su escasa energía, pasaba a ser el privilegiado que podía estar con él todo el tiempo. Observarle mientras conducía, mientras negociaba con los clientes, quien recibía toda su atención. Fue una de las pocas veces, demasiado pocas, en que me sentí querido por él. La forma en que yo mejor entiendo que me quieren es que me dediquen tiempo, mi lenguaje del amor es el tiempo de calidad.

Salimos de casa a las cinco de la mañana.

Quinientos kilómetros en un dos caballos por una carretera que no tenía nada que ver con la actual. Solamente tenía un carril en cada sentido, especialmente pasando por Despeñaperros (papá dijo ese nombre al pasar y a mí me sorprendió mucho, creo que me contó que por allí tiraban perros no sé por qué motivo, también puede ser que lo haya soñado yo). Las colas que se formaban detrás de los camiones eran muy largas. Adelantar un camión era toda una odisea, un buen rato con el ruido en mi oreja derecha.

Pero era muy bonito, papá me dejaba coger el volante desde mi asiento, yo me sentía muy importante porque él confiaba en mí. Pocas veces más he sentido esa confianza. Lo que ahora creo que él siempre pensó de mí es lo que me dijo al volver y encontrarme llorando aquel día en que me dejó solo en el campo, al lado de la moto: “Este muchacho es medio bolo”. Y tenía razón, ese muchacho era medio bolo, para ser más preciso, autista, pero en aquellos tiempos, primeros años 60, a nadie se le ocurría pensar en esas cosas si los rasgos no eran muy evidentes. 

Al pasar por Guarromán, él cantaba:

Mi madre de la Carolina, mi padre de Guarromán,

mi madre de la Carolina, mi padre de Guarromán,

y yo del mismo Linares, y yo del mismo Linares,

en donde dice el refrán “tres buenos” hacen dos pares”.


Fingía acento andalú y cambió por “tres buenos” lo de “tres huevos”, que es lo que dice la cancioncilla, para no escandalizar mis tiernos oídos.

En Córdoba fuimos a ver el cristo de los faroles y la mezquita. Yo estaba con los ojos como platos. Ahí empecé a oír palabras como mihrab, imam, dovelas o arcos de herradura.

De Córdoba, no sé si vimos allí a algún cliente, a Sevilla.

Tengo un vago recuerdo de una entrevista con clientes en Sevilla, en un patio con zócalo típico de baldosines verdes y blancos. Poder estar junto a él mientras negociaba era un lujazo. Antes de la primera visita a clientes me dijo, muy serio, que dijera él lo que dijera, yo me estuviera callado, me “paece” que alguna que otra mentira tuvo que decir, de eso no me acuerdo. 

Recuerdo mejor que subimos a la Giralda, nos contaron que se hizo una rampa en lugar de una escalera para que la reina pudiera subir a caballo. En Sevilla también fuimos a dar un paseo en jardinera. Pasamos por el parque de María Luisa y el barrio de Santa Cruz. Es un recuerdo precioso.

Me da pena hoy no poder hablar con papá. Es verdad que también me hizo, en su inconsciencia, mucho daño pero, en ese viaje, yo fui feliz o, al menos así lo recuerdo hoy.

Al salir de Sevilla, como era muy temprano y no pudo pagar la cuenta del hotel, dejó su carnet de identidad y una nota diciendo que haría una transferencia en cuanto pudiera. Así lo hizo a nuestra vuelta a Gálvez.

De Sevilla a Granada. Llegamos por la tarde y lo primero que hicimos fue subir hacia la Alhambra por el paseo de Gomérez. Recordar el ruidito del agua a esas horas, con esa temperatura tan agradable y al lado de papá no lo puedo describir, pero me hace, todavía hoy, llorar.

Al día siguiente, imagino que después de los negocios, fuimos a ver la Alhambra y el Generalife. En la Alhambra nos guió Marino Antequera quien había escrito un libro guía sobre la Alhambra y, no estoy seguro, sobre el Generalife. Él nos contó la historia de los Abencerrajes, de la que no recuerdo más que el nombre y nos habló de Boabdil y lo que su madre parece ser que le dijo al tener que abandonar Granada. Papá compró el libro, creo que todavía está en casa.

Papá, con su melodrama tan frecuente, recitaba aquello de:

 “Dale limosna, mujer,

que no hay en la vida nada, 

como la pena de ser, 

ciego en Granada”. 

A mí me impresionaba mucho.

Ya recuerdo poco más. Solamente que de Granada a Torredonjimeno (Jaén) fuimos por un camino, no sé si todo el tiempo. Cuando conducía, llevaba siempre un ojo en la carretera y otro en el campo: “Mira un conejo! Mira una liebre! Mira un milano!” En aquel camino vio una perdiz con diez o doce perdigones, paró el coche y me dijo que cazara alguno. Cogí dos, se los enseñé y les soltamos. Me habría encantado hacer zoología pero él prefirió que hiciera empresariales, por lo del negocio.

De Torredonjimeno solamente recuerdo que preguntó por una dirección y le indicaron en sentido contrario. Despotricó un buen rato sobre los andaluces, pero eso era normal entonces, seguramente en muchos lugares nos ponían a los castellanos a caer de un burro.

No recuerdo la vuelta hasta casa. Creo que suavizó el castigo de las tres láminas diarias o, por lo menos, él ya no comprobaba que las hubiera hecho. Lo que sí aprendí del dibujo ese verano fue a calcar y así fue como aprobé la asignatura en septiembre. Estaba prohibido pero a mí se me daba bien y esquivé la vigilancia de la profe.

Y, bueno, quería contar el viaje a Andalucía desde hace mucho tiempo y no lo había hecho más que a trocitos. Ahora ya está. 

Ahora veo que su cumpleaños sería mañana. ¡Muchas felicidades, padre y muchísimas gracias!