martes, 21 de abril de 2026

Sobre el bien y el mal

Tengo un amigo nuevo!! Se llama Bautista y está loco de atar, su hipertrofiada mente tiene autismo grado 1, (también se llama Síndrome de Asperger)

además, sospecha (y el tipo suele acertar en esas cosas, tiene una puntería...) que tiene TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad)
Ahora le ha dado por leer, quiera Dios que no le pase como a su paisano Alonso Quijano, está releyendo el libro de Consuelo Martín cuyo título es "La libertad y el amor". El libro, para Bautista, es bastante impenetrable, lo ha leído dos veces y todavía no lo entiende. Lo que más le extraña es que tiene muchas faltas de ortografía aunque eso no es importante.

La conclusión que saca ahora del libro Bautista es que hay una diferencia fundamental en el amor que consiste en el grado de consciencia. Dice que las acciones de grandes malhechores de la historia, por ejemplo, Hitler están dirigidas por un amor inconsciente pero, al final, amor. No le resulta fácil entender a Bautista que pueda decirse que el Holocausto estuviera inspirado en el amor, no puede calificar de amor lo que Consuelo Martín llama amor inconsciente. Dice que va a seguir investigando si no se le funde la neurona antes,  no sería la primera vez...


Pero Bautista es más básico, como en "Amanece que no es poco". 

En el capítulo 9 ("Más allá del bien y del mal") del libro, Consuelo Martín, hace consideraciones muy profundas y que Bautista aún no comprende sobre qué debe considerarse el bien y el mal. Para Bautista está bastante claro, es muy básico, ya digo.

Está mal que haya gente que tenga palacetes en la Castellana de Madrís y haya otra gente que sobrevive en chabolas o en casas semirruinosas en su pueblo de la España arrasada durante la recolección de la aceituna. Eso nos parece mal, la verdad. 

Bautista no entiende que el Preparao, usease, el rey, tenga a su disposición, así, sin indagar mucho, cinco palacios (La Granja, el Palacio Real, el de Aranjuez, el de la Zarzuela o el del Pardo) y haya miles y miles de familias ¿o millones? que tengan que estar en pisos ínfimos (y eso quienes tienen la suerte de encontrar un piso, digamos, en Getafe, Leganés, Móstoles o sitios por el estilo).

Bautista no le pilla el sentido a lo de que haya quien diga que hablar de propiedad privada es filosofía mientras intenta determinar quiénes semos y lo hace disertando desde su púlpito pedricero o el otro presidido por un buda y que da una imagen muy parecida a una misa new age, o no?

Mucho darle vueltas al coco para justificar el que ellos o ellas vivan de maravilla y les importe un carajo, o medio, que tenga que venir gente de Portugal a recoger la aceituna a España y, para calentarse, y esto es real como la vida misma, tenga que robar, sí, robar, leña por donde pille. Familias enteras de seis o más miembros que vienen de fuera a recoger aceituna a destajo, a 40 céntimos el kilo recogido o menos.

Para Bautista tiene que haber un límite ético en los negocios, no es admisible que un negociante consiga tantos ingresos como sea capaz sin tener en cuenta que hay millones de personas, tan dignas de vivir bien como él, que vivan miserablemente. 

No es ético que se cancelen compromisos con la vaga excusa de que no se apunta suficiente gente, es decir, que no se gana tanto como se deseaba. Una ética básica de los negocios es que si te comprometes a facilitar un bien o servicio, y cobras por anticipado, cumples el contrato, entregas el bien o servicio, ganes menos de lo previsto o pierdas dinero, es el mercado, también espiritual, amigo...

No se trata de desatar una batalla campal por la redistribución de la renta y la riqueza pero no estaría de más ser un pelín solidario y determinar los ingresos que se tienen en función de lo que cuesta facilitar los bienes o servicios. Por supuesto que a nadie nos regalan nada en el Mercadona pero de ahí a vender espiritualidad como si fuera Fairy hay mucha diferiencia, sí, diferiencia. 

Entrar en lo que ellos mismos llaman el "mercado de la espiritualidad" con el mismo afán de enriquecerse de un Juan Roig, un Amancio Ortega o un Bill Gates, es un pelín contradictorio. 

Ya digo que Bautista, además de que se le va la olla, es bastante básico. Será que a Bautista le faltan un par de décadas viajando en plan  iniciático tras gurús intentando penetrar las verdades profundas de la naturaleza del ser o no ser, that's the question, poniéndose hasta las trancas de ayahuasca u hongos alucinógenos en plan Castañeda.

Otra cosa que no entiende Bautista es que se valide, de ninguna de las maneras, ni siquiera diciendo eso de "Comer el cebo sin tragarse el anzuelo", a gente ¿o gentuza? como Osho que acumuló una colección de Rolls Royces o montó una secta en la que disponía a su antojo de un harén. Si el dinero, y en eso coincide Bautista, es como la sangre de la sociedad, acumular riqueza es provocar un enorme trombo, la sangre ha de fluir y el dinero también, si no lo hace causa dolor, en la persona o en la sociedad.

Ni discernir entre el ser, el ego, la sombra, ni gaitas gallegas, eso está mal, primero que tengamos todos el mismo, o similar, nivel de vida y, después, solamente después, disertamos todo lo que sea necesario sobre la incognoscibilidad de lo plúmbeo o el sexo de los ángeles.

Bautista, recuerda a Celaya cuando dice: 

"Maldigo la poesía concebida como un lujo

cultural por los neutrales 

que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.

Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse".

Pues lo mismo, charlatanear de dioses varios, budas, sabiduridas, etc. desde cómodos salones del Madrís rico o selectos (y caros) retiros que no están al alcance de la gran mayoría de la gente, es una monumental frivolidad, una muestra más de que la distopía en que vivimos no tiene vuelta atrás, tiene que saltar por los aires, sí o sí. La esperanza es que quienes sobrevivan al nuevo meteorito como el que acabó con los dinosaurios vengan con un poco más de cordura y de amor del bueno, nada de amor inconsciente.


Otro día les hablaremos de cómo hacer gaslighting (luz de gas) y otras técnicas de depredación basándonos en las enseñanzas de un experto. Es un libro que escribió alguien en quien confiaba. La portada es del zarampo, pobre iluso... y que no aprende...

 

 

¿Alguien quiere comentar alguna cosa? A Bautista y al zarampo les encantaría que les ayudaran a poner en orden sus ideas. 

Abrazos! 

 

 


 

lunes, 13 de abril de 2026

Fuentes o manifestaciones del poder

 

Lo que quiero comentar hoy está extraído del libro "El cambio del poder" de Alvin Toffler. Se publicó en 1990 y sigue plenamente vigente.

El autor dice que hay tres fuentes y, a la vez, manifestaciones del poder. Poder entendido como capacidad para obtener o hacer algo.

Todos, por el simple hecho de estar aquí tenemos poder, ocupas un espacio y ya estás impidiendo que otra persona lo ocupe. Si sabes salir a la calle y no tienes impedimento físico, tienes poder y si sabes encender una bombilla, también lo tienes.

Esas tres fuentes son: la fuerza física, el dinero y el conocimiento.

La fuerza física engloba desde la más simple, como podría ser el poder abrir los ojos o incluso algo aún más sencillo, hasta el más complejo de los ejércitos.

El dinero abarcaría desde la monedita que sólo sirve para comprar chuches hasta el más sofisticado producto financiero. (Futuros, swaps, criptomonedas, etc.)

El conocimiento abarcaría desde lo más simple, como saber tu nombre, hasta el más avanzado conocimiento que representaría la sabiduría de Cristo o un buda. 

Todas las manifestaciones del poder sirven para obtener más poder de cualquiera de las otras formas. 

Con fuerza física se puede obtener conocimiento: puedes torturar a alguien para que te revele datos clave de su organización. También puedes obtener dinero (desde un simple atraco en la calle hasta la invasión de un país para quedarte con el petróleo o el control del paso de un estrecho). 

Con conocimiento puedes obtener dinero o fuerza física, por ejemplo, puedes chantajear a alguien y obtener dinero sabiendo algo que esa persona quiere ocultar; de la misma forma puedes hacer que una persona trabaje para ti en una organización criminal o en cualquier otro sitio.

Con dinero puedes contratar espías para que te digan los planes del enemigo o dónde tienen los arsenales y qué características tienen. También puedes comprar armas y montar ejércitos.

De esas tres fuentes de poder, la más poderosa es el conocimiento porque es reutilizable infinitamente y su uso no agota el conocimiento que se tiene. 

Si gastas tu dinero en comprar armas, ya no tienes ese dinero. Si declaras una guerra, inevitablemente, vas a quedarte sin una parte de tu ejército, si lanzas un misil, pierdes ese misil.

Sin embargo, el conocimiento no se agota, una vez que sabes que alguien quiere ocultar algo, no lo olvidas. Un profesor puede explicar cientos de veces la misma materia y sigue teniendo el conocimiento para sí. Alguien puede saber cómo funcionan las emociones, usar ese conocimiento para manipular a la gente y, aunque lo haga muchas veces, no lo olvida.

El poder es una forma de energía, de cómo es imprescindible para sobrevivir el tener energía, de cómo adoptamos farsas de control para conseguir la energía de los demás y las cuatro clases de farsas de control quizá hablaré otro día. A eso se refiere el libro de James Redfield "Las Nueve revelaciones" que acabo de releer.

Que descansen! 

Que tengan buena noche! 

 

 

 

viernes, 10 de abril de 2026

Sobre técnicas de venta

Ayer recibí una llamada de una inmobiliaria que quiero comentar porque me parece muy significativa. Fue muy parecida a otras muchas que he recibido y siguen un protocolo muy definido, estudiado y comprobado que es efectivo.

El objetivo de una vendedora o vendedor es vender, eso es obvio. Pensar que, de alguna manera, te aman a ti es un error, para quien desea vender lo único que quiere es tu dinero. Es normal, a casi nadie les regalan nada en el supermercado más allá de las promociones de venta que se basan en el principio de que "Quien regala, bien vende, si el que recibe lo entiende".

La llamada:

    - ¿Zarampo? Voz cantarina, joven, aparentemente alegre. 

    - ¿Quién es usted?

    - Soy Georgina de la inmobiliaria "Compre su piso y sea feliz". 

    - Dígame.

    - Te llamo por la casa que tienes en venta en Villarriba.

    - Nos conocemos?

    - No, nuestras oficinas están en la avenida de Tombuctú. 

    - ¿Por qué me tutea?

    - Ay, perdona.

    - Será perdone, ¿no?

    - Eso, perdone.

    - ¿La casa que tiene en venta tiene tal superficie?

    - Sí.

    - ¿Está para reformar?

    - Sí.

    - ¿Tiene ya contratada una inmobiliaria que le ayude a vender?

    - Hágame su oferta, por favor.

    No hay respuesta, sencillamente cuelga, no se despide ni dice nada más.

¿Qué está pasando?

En primer lugar ni da los buenos días. Eso ya molesta, crea emociones desagradables de las que te quieres deshacer lo antes posible lo cual, normalmente, se intenta conseguir buscando la aprobación de la otra persona. Decir que ese trato te sienta mal es difícil, tienes que llamar, de alguna manera, maleducada a esa persona y es una desconocida.

En segundo lugar, con ese "¿Zarampo?" está pidiendo un "sí" al decir el nombre que has publicado en el anuncio de venta de la casa. Si no es un sí, has de darle información adicional y la información es poder en estado puro si la sabes manejar y quienes venden son expertos en hacerlo.

El tuteo: cuando alguien que no te conoce de nada te tutea está sugiriendo que está en el mismo plano de poder que tú. El juego de las ventas es, ante todo, un juego de poder, de saber quién se queda con la energía de quién. Si aceptas el tuteo, estás aceptando que esa persona está en tu mismo nivel. En Apple me pasó algo similar, me tutearon de entrada, cuando les pregunté por qué lo hacían me contestaron que era para crear una atmósfera más amable. Es falso, ellos saben que no es así pero en Apple son vendedores más expertos y saben responder mejor porque les instruyen más.

Las órdenes: Cuando esa vendedora me dice "Perdona" está haciendo además otra cosa: me está dando una orden, si usa un verbo en imperativo está dando una orden. Otra forma de dar órdenes es empezar las frases por "hay que". Una forma más es decir algo parecido a "A jugar!". Es difícil de captar porque es muy frecuente pero es una orden que intenta que te sometas. Si lo aceptas, ella o él está ganando, le es más fácil imponer sus condiciones. Te está quitando tu energía, tu poder. El recibir esa orden genera un malestar del que intentas deshacerte lo antes posible y piensas que lo conseguirás aceptando las condiciones de quien quiere vender porque esperas y deseas que te dé las gracias y te valide.

Los síes: se dirigen directamente por tu nombre creando incomodidad y buscando que les des un sí. 

Te piden que confirmes datos que ellos ya tienen porque están en el anuncio. Superficie, estado de conservación o precio. Con eso consiguen más síes. Cuando una persona empieza a decir que sí a cualquier cosa le cuesta más trabajo cambiar al no. Ellos lo saben y acogen cada sí con aprobación, la voz es amable.

Cuando cambias de rol y les dejas claro que no les vas a dar más poder (es sencillo, con que pases de entrevistado a entrevistador es suficiente) entonces cortan la llamada. Han comprendido que no estás desesperado por vender y no te vas a dejar arrastrar por técnicas tan simples.

El que sean tácticas simples no significa que no sean efectivas, una gran parte de la gente hoy está muy presionada por la sociedad e intenta ser querida, validada y, cuando les cuesta poco trabajo conseguir aprobación, entregan su información, su poder, con facilidad. La mayoría de la gente hoy está muy presionada, así que es fácil que se rindan ante, simplemente, una cara aparentemente amable o una voz agradable. Así que las empresas usan esos métodos porque saben, lo han comprobado miles de veces y lo enseñan en las escuelas de negocios, que así venden más y obtienen más beneficios, más poder.

Lo que cada persona que vende intenta determinar con su encuesta es bien el grado de necesidad que la gente tiene, en este caso, para vender la casa, su grado de deseo del bien o servicio que quiere comprar y también el poder adquisitivo de esa persona cuando es quien compra.

Las cosas, en general, no tienen un precio intrínseco. El precio se decide a través de una negociación en la que se busca determinar quién tiene más poder y conoce mejor a la otra parte. Un negociador exitoso esconderá eficientemente sus motivaciones y se centrará en descubrir las de la otra parte. Cuanto más acierte en descubrirlas, mejor le saldrá el negocio.

Otro aspecto a considerar es que las cosas no solamente tienen un valor de uso. Por ejemplo, un viaje en avión Madrid-Nueva York puede proporcionar no solamente el traslado sino también una imagen social de la que mucha gente estamos ansiosos, sería el tercer escalón de la pirámide de las motivaciones de Maslow.

Si decides comprar ese billete de avión y lo haces en primera clase estás diciéndole a la compañía aérea que tienes más dinero que si compras un billete en clase turista. Ahí ya entramos en que la compañía va a poner a atenderte a una azafata o un azafato los más atractiva/o y amable posible y te va a presentar el zumo, o lo que sea, de forma más atractiva. Será solamente imagen.

Tú sabes que has pagado un precio superior y también lo saben quienes van en clase turista, ello te permite mirar por encima del hombro a los de turista, tu ego engorda porque piensas que quienes van en turista se sienten inferiores.

Es lo que de siempre se ha llamado "el excedente del consumidor" que sirve para que la compañía aumente sus beneficios a costa del ego del cliente. Ese mecanismo no se da siempre, pero es muy, muy frecuente.

En el caso de la inmobiliaria lo que se está dilucidando es quién manda en la relación, y los profesionales son expertos, es su trabajo. Si el vendedor consigue una posición de mando sobre el cliente podrá conseguir condiciones más favorables que si es el cliente quien manda. 

Una técnica fundamental en las ventas es hablar mucho. En toda relación, quien más habla más manda. Cuanto más hables, menos espacio le dejas al cliente para pensar. Primero te haces una imagen de lo que el cliente desea en función de lo que te ha contado (es una pareja joven que se quiere casar, una pareja mayor que quiere vivir cerca de sus nietos, una persona sola, etc.) y después hablas y hablas y hablas de las ventajas que tiene tu producto para satisfacer los deseos del cliente o clientes. También es importante, en el caso de que sea más de uno el cliente, saber quién manda en la relación que tienen, será a esa persona a la que te dirigirás porque ella es quien decide.

Otro vendedor al que conocí, presumiendo de lo que sabía (vendía muchos coches), me dijo que cuando un cliente pregunta en qué colores tienen ese modelo entonces ya ha decidido comprarlo y lo que hay que hacer es no perder más tiempo y firmar el contrato para dificultar que el comprador se arrepienta.

Una técnica muy curiosa me la enseñaron en la Vera, la verdad es que Margarita (nombre inventado) era una buena vendedora. Me dijo, presumiendo, que había vendido desde seguros de vida hasta pisos pasando por otras muchas cosas. Cuando me lo dijo me puse en guardia, hasta ese momento pensaba que solamente quería ayudarme porque era mi amiga, ¡iluso de mí! En esa técnica se trata de recordar al cliente cualquier aspecto positivo que él haya manifestado. En mi caso, alabé un columpio que había en esa finca, me hacía ilusión pensar ver a mis nietos sonriendo, columpiándose y sobre todo, estando un tiempo conmigo. Me dijo que el columpio estaba nuevo, que era muy agradable e incluso se balanceó un poco con una sonrisa.

Por hoy está bien, más adelante, si se da el caso, contaré otras cosas sobre lo que para mí significa el mercado. Como uno ya ha vivido muchos años, aunque en demasiadas cosas siga siendo un panoli y tengo buena memoria les contaré cómo me ha ido en algunas negociaciones en las que me han timado por si les sirve de ayuda para que no les timen igual y para que se den cuenta de que no están solos, nos timan a muchísima gente.

Me gustaría leer sus comentarios. 

Que tengan un buen día!! 


 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 21 de septiembre de 2025

La cantuérgana

 

Hoy he estado en la Cantuérgana, es un parque bastante grande al lado del Torcón, en San Martín de Montalbán.

Estaba prácticamente vacío, solamente había dos coches. No veía a nadie en la media tarde de un domingo que ya no es de vacaciones.

Estaba dando un paseo y he visto dos columpios. He mirado si serían seguros para mí y he pensado balancearme un poco, sería como lo hacía de pequeño, en casa, en el columpio que teníamos en lo que antes era una parte cubierta por un tejadillo en una terraza. Me he balanceado un par de veces, quería sentir el aire en la cara y el movimiento, nada más, un placer sencillo y que no hace daño a nadie. No he podido. He sentido que, si mi padre me estuviera viendo, me regañaría, se enfadaría como tantas y tantas veces.

Me he parado, después he pensado que era una tontería, que no pasaba nada por balancearme un poco, no haría mal a nadie, solamente era un juego. 

He vuelto a balancearme un par de veces y entonces he sentido que si alguien me viera se reiría de mí, un viejo montado en un columpio... inaceptable, ridículo, ... eso se parecía más a la voz de mi madre diciendo que qué pensaría la gente si me viera haciendo eso o, tal vez, a la gente de mi pueblo diciendo eso y criticándome, los columpios son para los niños, no para los viejos.

Me he ido, a hacer algo que fuera aceptable para los demás, dar un paseo.

Había una barbacoa con una cinta de los agentes medioambientales y otra con una cinta de la guardia civil, indicaban que no se podía hacer fuego, lo cual es razonable porque el campo está muy seco y hay un cierto riesgo de incendio si se dejan las brasas sin apagar completamente.

La cinta de la guardia civil me ha sugerido que ellos podrían venir,  pedirme la documentación y preguntarme qué hacía allí, solamente "por seguridad", por hacer su trabajo. Me ha dado miedo. Yo no estaba haciendo nada malo, no tenía nada que temer pero solamente pensar que pudiera venir la guardia civil me ha hecho dar vueltas a la cabeza pensando si aceptarían que les dijera que me había dejado la documentación en el coche, a escasos cien metros de donde estaba. 

Con todo eso se me ha aguado la tarde y el paseo. 

Estoy triste. Me da pena pensar que unos placeres tan inocentes pueden ser cortados por lo que llamamos civilización y que no es otra cosa que miedo, mucho miedo. Civilización entendida como sumisión a lo que mis padres puedan pensar, a lo que los demás puedan pensar o a lo que las autoridades estén dispuestas, graciosamente, a permitir.

Ese miedo nos sirve para sobrevivir pero no para vivir cosas sencillas, para disfrutar de la vida.

Creo que mucha gente a la que le cuente esto pensará que soy raro y ser raro implica ser malo, peligroso, loco. Mejor no imitarle no sea que nos vaya a pasar algo de lo que luego nos tengamos que arrepentir.

 


miércoles, 13 de marzo de 2024

Del amor (1)

 

Leí algo a lo que le he dado vueltas mucho tiempo, mucho tiempo. Es del libro “Despertar” de Anthony de Mello: Usted se enoja solamente cuando tiene miedo. Piense en la última vez que se enojó y busque el miedo subyacente. ¿Qué temía perder? ¿Qué temía que le quitaran? De ahí viene la ira. Piense en una persona furiosa, tal vez en alguien a quien usted teme. ¿Puede ver todo el miedo de esa persona? Tiene mucho miedo, realmente lo tiene. Está muy asustada o no estaría furiosa. En el último análisis solamente hay dos cosas, el amor y el miedo. “

Estoy de acuerdo aunque muchas veces no sé por qué me estoy enfadando, el enfado es tan rápido que él mismo no me permite saber por qué lo estoy haciendo.

    La tía Lola, una mujer sabia, tenía esta postal en lugar central de su comedor, la habitación principal de la casa donde pasaban, ella y la tía Carmen, muchas, muchas horas.

Tony de Mello dice también en ese libro que a Dios puedes llamarlo amor que ese nombre es correcto. También que, en última instancia, lo repito, solamente hay dos “cosas”: el amor y el miedo. La iglesia católica dice, o decía, que Dios es amor. Por tanto, en lugar de leer Dios en esa postal de la tía Lola, leeré amor.

Pero, ¿qué es el amor? ¿Qué características tiene para ser verdadero amor?

En muchas bodas se leía este fragmento de la 1ª carta de Pablo de Tarso a los corintios:

 “El amor es paciente, es benigno; el amor no tiene envidia, no presume, no se engríe (envanece); no es indecoroso ni egoísta; no se irrita; no guarda rencor; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasa nunca.”

Hace muchos años leí muchas veces también el libro de “El profeta” de Gibrán Khalil Gibrán, en él dedica un apartado para el amor.

Cuando el amor os llegue, seguidlo. Aunque sus senderos sean arduos y penosos. Y cuando os envuelva bajo sus alas, entregaos a él. Aunque la espada escondida entre sus plumas os hiera.

Y cuando os hable creed en él. Aunque su voz sacuda vuestros sueños como hace el viento del norte, que arrasa los jardines. […]

Así como se remonta a lo más alto y acaricia vuestras ramas más delicadas que tiemblan al sol, así descenderá hasta vuestras raíces y las sacudirá desarraigándolas de tierra. [...]

Os amasará para que lo dócil y lo flexible brote de vuestra dureza.” [...]

Mas si vuestro miedo os hace buscar sólo la paz y el placer del amor, entonces mejor sería que cubriérais vuestra desnudez y os alejárais de sus umbrales hacia un mundo sin estaciones, donde reiréis, pero no con toda vuestra risa y lloraréis, pero no con todas vuestras lágrimas.”

[...]

Mas si amáis y no podéis evitar tener deseos, que vuestros deseos sean estos: Fluir y ser como el arroyo que murmura su melodía en la noche. Conocer el dolor de la excesiva ternura. Caer heridos por vuestro propio conocimiento del amor y sangrar plena y alegremente. Despertar al alba con un corazón alado y dar gracias por otro día más de amor. Reposar al mediodía y meditar sobre el éxtasis amoroso. Volver al hogar cuando la tarde cae, volver agradecidos. Y dormir luego con una plegaria por el ser amado en vuestro corazón y con una canción de alabanza en vuestros labios”.

Siempre que oí hablar del amor pensaba que se estaban refiriendo al amor hacia los demás, los animales, la naturaleza, … pero nunca se me ocurrió que ese amor podría dirigirse hacia uno mismo. 

 

(Continuará)