lunes, 8 de junio de 2026

El mercado y la globalización

Estoy releyendo un libro de José Luis Sampedro, en mi opinión es un gran maestro. No solamente fue un escritor magnífico (les recomiendo: "El río que nos lleva" sobre el comportamiento de un grupo humano, "La sonrisa etrusca" sobre la relación de un abuelo con su nieto o "La vieja sirena") sino también un gran economista (fue catedrático de Estructura Económica en la Universidad Complutense de Madrid)

Lo que estoy releyendo ahora es un libro cortito, menos de cien páginas, pero muy interesante sobre su forma de entender las relaciones económicas. Se llama "El mercado y la globalización". Y es, especialmente, divulgativo acerca de cómo funcionan los mercados en este mundo superglobalizado.

Habla ahí Sampedro de algo que no se suele tener muy en cuenta y es que los intereses de las empresas (generalmente el beneficio económico) no suelen coincidir con los de los ciudadanos (salud pública, educación, acatamiento de normas éticas de convivencia, etc.) Los intereses de los ciudadanos no suelen ser tenidos en cuenta por las empresas a menos que ello les dé beneficios. 

En principio, quienes han de velar por los intereses generales son los gobiernos.

Desde el s. XVIII se viene hablando de la "mano invisible" del mercado que serviría para que los intercambios fueran justos tanto para compradores como para vendedores. 

La realidad es que esa "mano invisible" no funciona nunca porque los mercados están,siempre lo estuvieron, muy lejos de parecerse a los de competencia perfecta. No la hay, entre otras cosas, porque la globalización y la cada vez mayor liberalización que va eliminando normas con la excusa de que el mercado ha de ser libre, hacen que las empresas sean cada vez más poderosas y el poder de los gobiernos vaya decreciendo. Hoy muchas empresas tienen beneficios anuales superiores a los presupuestos de muchos países.

Estoy de acuerdo con Sampedro también en que es falso que el mercado sea la libertad, en el mercado las personas no son libres, lo único que lo es es el dinero. La libertad para elegir la da el poder adquisitivo.

No les interesa que haya leyes que regulen el mercado a los más poderosos, al contrario, mientras que para los menos pudientes sí les interesa que las haya.

Para terminar recordar algo: se ha criticado a los países de economías de planificación central (la URSS comunista, por ejemplo) el que se formen colas para acceder a los bienes contraponiendo el que en las economías liberales esas colas no existen. 

La realidad es que sí existen pero no se ven, igual que no se ven los mendigos cuando los guardias se los llevan para ocultarles a la vista de visitantes "ilustres". Las colas invisibles las integran quienes están atraídos por la oferta pero ni siquiera se acercan a la tienda porque no tienen el dinero suficiente para adquirir los productos o servicios como sí tienen los adinerados.

En las economías de planificación central, con menos diversidad de rentas, al no haber suficientes bienes para cubrir todos los deseos, es obligatorio el racionamiento. 

Habla Sampedro de escasez: en mi opinión la escasez no existe, lo que sí existe es una enormemente injusta distribución de la riqueza, eso obliga a las colas invisibles. Por otro lado, opino que el planeta tiene recursos suficientes para que todas y todos tengamos unas vidas dignas y satisfactorias, hay recursos para cubrir todas las necesidades. No así para cubrir todos los deseos porque éstos son infinitos, no hay más que ver que quien tiene, por ejemplo, un Rolls Royce y un chófer, piensa que no puede ser feliz si no tiene un jet privado como el amigo con que se junta los fines de semana a jugar al golf.

Que ustedes disfruten!! 

 

 

 

 

 

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