martes, 14 de abril de 2015

Una historia de miedo. Un cuento de zarampos, (III)

Ayer publicábamos el segundo capítulo de esta historia.
Resumen de lo publicado hasta ahora: El zarampo ha pedido salir de la Dirección General de Asuntos europeos a causa del mal ambiente que allí respira. Cree, que ese mal ambiente se debe a discrepancias en el modo de entender las subvenciones que podrían ser ayudas de Estado ilegales según las normas de la Unión Europea. De Asuntos europeos pasa al SESCAM, al servicio de Conciertos con clínicas privadas donde puede ver cómo se realiza la contratación de esos conciertos. El zarampo entiende que las leyes están para cumplirlas, también la de Contratos del sector público. Si el zarampo  viera que se hace algo que no es legal lo diría vehementemente a sus jefes, por ejemplo, no se callaría si viera algún concierto sin límite de presupuesto con CAPIO ni con ninguna otra empresa. Un médico, un burócrata, que no le ha hecho ningún reconocimiento dictamina que el zarampo no puede ir a trabajar y le da la baja laboral.
Seguimos.
El zarampo va disciplinadamente todas las semanas a recoger sus partes de baja y los lleva al servicio de personal del SESCAM. Estuvo ¡seis meses de baja!.


En esos meses le dio tiempo a darle muchas vueltas a la cabeza, que si estará realmente malo, que si será realmente peligroso, que si será un antisocial, …, miles de pensamientos le rondaban por la cabeza mientras tenía la seguridad de que él estaba completamente sano, cuerdo y apto para el trabajo.
Bien, entonces piensa, si no está enfermo no tiene que cobrar una prestación de la seguridad social para gente enferma, esto es un fraude a la seguridad social. Los ciudadanos están pagando unos impuestos para cuidar de gente enferma pero él no lo está.
El organismo que se encarga de velar por que no se produzcan fraudes a la seguridad social es la Inspección de Trabajo y Seguridad Social. Allá que va. Se entrevista con un inspector muy amable que le indica que puede hacer una denuncia y pedir un examen por un perito, un médico, que evalúe si está realmente enfermo o no.
Como sabe que está sano piensa que le viene bien que una institución que no depende del SESCAM le haga un reconocimiento, si le dicen que realmente no puede trabajar pues se da por jubilado y se dedica a la petanca, los bonsáis o lo que se le vaya ocurriendo pero si no lo está, su obligación es trabajar y prestar servicios a ustedes, los que pagan impuestos y cotizaciones a la seguridad social.
Hace la denuncia de fraude a la seguridad social y pide un examen médico a la Inspección de Trabajo y Seguridad social para comprobar su grado de enfermedad y determinar si realmente puede o no trabajar.
Una vez presentada la denuncia en la Inspección se dice que lo mismo le pueden ayudar en otros sitios y presenta una denuncia en el juzgado de guardia, de la que no ha tenido respuesta hasta ahora, y otra denuncia ante la Tesorería General de la Seguridad Social que es a quien los ciudadanos confía su dinero para que pague las prestaciones a quienes están de baja por enfermedad.
Yo comprendo que el zarampo es un poquitín tocapelotas y mete mucho ruido cuando quiere...
La respuesta de la Inspección es genial, me gustaría que todos ustedes la vieran, ¡No hay quien la entienda!, tres párrafos inconexos y contradictorios entre sí donde no dicen nada coherente.
Como no sabe qué hacer a la vista de ese escrito vuelve a la Inspección de Trabajo. Allí le atiende la propia directora regional de Castilla la Mancha que no le explica el contenido del escrito y le pregunta qué es lo que el zarampo quiere realmente. Le dice el zarampo que lo que quiere es trabajar, que para eso le pagan los ciudadanos, y le dice que, en tal caso, que pida el alta voluntaria.
¡No se podía creer que fuera tan fácil! A ver, si está enfermo, si es un peligro social, no es posible que las instituciones le permitan volver a trabajar sólo porque él lo pide ¿no?
Vale, va y pide el alta voluntaria.
Se han omitido aquí algunos detalles para no despistar al personal pero pasaron algunas otras cosas graciosas en ese período.Graciosas si no fuera porque son también de miedo y de miedos.
Ahora viene el siguiente paso. Con su papel de alta se encamina a su oficina y lo presenta en el servicio de personal: “Que aquí estoy porque he venido”.
El acoso en el trabajo sigue siendo agobiante, convocan a reuniones a todos sus compañeros del servicio en el despacho del jefe de servicio pero a él no le invitan a participar. Como por los rumores que oye y las actitudes que ve le parece que el tema de la reunión le afecta entra en ella y pregunta si le dejan participar y el jefe del servicio, Javier de la Cruz ya mentado, le dice que no, que no entre.
Le llegan a poner un segurata para impedir que se mueva libremente por el despacho, a ver, ¿a ustedes qué les parece? Un segurata es un empleado de una empresa contratada por la administración para garantizar la seguridad de ésta. Ya es más que dudoso que una empresa privada pueda desempeñar ese cometido puesto que es una competencia típica de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado pero el caso es que le ponen a un segurata para dificultar sus movimientos y le llega a decir, el tío, con dos cojones, ¡que se siente en su sitio y se ponga a trabajar!
A ver, el mundo se ha vuelto loco ¿no? El zarampo comprende que este señor tiene instrucciones de la Secretaría General para hacer lo que hace, que él es un mandao pero tenemos que tener en cuenta que este señor no es una autoridad, es sencillamente el empleado de una empresa externa a la administración a quien han puesto un uniforme y le han dado una porra y unas esposas, nada más; y nada menos, porque el tipo mide un metro noventa y tiene que pesar alrededor de los ciento diez kilos...
Esa empresa presta servicios a la administración pero este señor no es funcionario, no puede ejercer nunca funciones de autoridad pública y se está dirigiendo a un funcionario, que sí que es una autoridad pública, para decirle que se siente en su mesa y se ponga a trabajar...
El zarampo no está loco, es el SESCAM el que está absolutamente enloquecido. ¿Y es éste el organismo que se ocupa de cuidar de la salud física y mental de los ciudadanos de Castilla la Mancha? ¡Estamos apañados!
El siguiente movimiento del SESCAM es decirle al zarampo que ya no va a trabajar en el servicio de Conciertos sino que va a depender directamente de un jefazo, hablará con él y él le dirigirá el trabajo. Ah, y tiene que irse a otro despacho, a uno al lado de la centralita donde no tenga contacto con sus antiguos compañeros ni con prácticamente nadie. El jefazo le explica someramente el trabajo que tiene que hacer y le insiste en que se lo tome con calma, que no se agobie, que hay tiempo para sacar adelante el tema y que ya hablaremos.
El tema en cuestión era comparar las tarifas que pagan los diferentes servicios de salud regionales por los conciertos sanitarios. ¡Un carajal de mil demonios! Antes de las transferencias del INSALUD quien fijaba esas tarifas era el INSALUD, después de las transferencias a las Comunidades Autónomas cada autonomía ha hecho de su capa un sayo y los reinos de taifas retribuyen como mejor les parece los servicios que les prestan las clínicas privadas.
No quiere pensar el zarampo que en cada una los precios sean diferentes para beneficiar más a quienes sean más amigos de los jerifaltes de la sanidad en cada región pero podría pensarlo.
El caso es que el zarampo se pone a la tarea. Hay Comunidades Autónomas que no publican sus tarifas en los diarios oficiales, hay otras que las publican cada dos años o cada cinco y así es muy difícil compararlas, además algunas contemplan prestaciones que otras no contemplan o calculan las mismas de modos que no son directamente comparables.
Como no tiene datos de muchas comunidades autónomas se lo dice al jerifalte que es ahora su jefe y éste le dice que él se va a poner en contacto con las demás autonomías para pedirles esas tarifas.
Al zarampo le parece muy bien ¿ustedes han recibido esas tarifas de otras comunidades autónomas? ¿No? Pues lo mismo el zarampo, por el momento no le han llegado esos datos y de esto hace más de cuatro años.
En repetidas ocasiones pide audiencia a su jerifalte jefe y le dice todas las veces que sí, que a ver si la semana que viene encuentra un hueco para él en su apretada agenda. Pero no lo encuentra nunca.
Ante eso el zarampo entiende que su jefe no quiere para nada que se saque el trabajo adelante, reúne la documentación que tiene y se prepara para una entrevista con el jefazo en la fecha que éste dijera. Pero esa fecha no llega nunca así que no pudo seguir trabajando y tuvo que dedicar las interminables horas de oficina a lo que se le fuera ocurriendo.
Muchas de ustedes saben lo que es el mobbing pero, por si alguien no lo sabe, lo explico. Se trata de acoso laboral, puede adoptar muchas formas como desprecios, broncas en público, seguratas impidiendo movimientos, bajas laborales injustificadas o, y esto también le pasó al zarampo, que no te den trabajo durante meses y meses y meses … dos años estuvo así en el SESCAM, sin nada que hacer, yendo a diario a la oficina, olvidado de todo el mundo y sin poder trabajar, sin prestar servicios a mis verdaderos jefes: ustedes los ciudadanos que aportan sus impuestos religiosamente. Un nuevo fraude a ustedes ante el que no supo cómo reaccionar, se adaptó a esa situación y no encontró el modo de  ponerle fin.
Un elemento que le hizo resignarse a su condición de mueble viejo en aquella nevera apartada del mundanal ruido fue lo que les voy a referir ahora y que es lo más alucinante que le han hecho nunca.
Nada más volver a trabajar después de su enfermedad de casi seis meses, un fin de semana le dicen sus hijos esa, tan temida por mucha gente, frase de “Tenemos que hablar”.
Seguramente ustedes se preguntarán ¿por qué le pasan todas estas cosas al zarampo? pero por hoy ya está bien, mañana seguimos.

Disfruten de la jornada, queridos. 

Ah, ¡que viva la República!.

2 comentarios:

Omar enletrasarte dijo...

tiene todos los ingredientes, fantasía-realidad, drama-situaciones risueñas, todo, pero hay también mucho de verdad (lamentable)
gracias por compartir,
saludos

Antonio Martín dijo...

Gracias a ti por comentar, Omar. He estado unos días de vacaciones pero hoy vuelvo a la carga, hay que seguir la historia por donde va ahora.
Ha sido muy agradable ver tu comentario.
Un abrazo.