miércoles, 22 de julio de 2026

Sobre Trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA[H])

    Hablaba hace unos días aquí de que mi amigo Bautista sospechaba que el zarampo tiene otro amigo que tiene Trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad (TDA[H]); acertó, su amigo tiene TDA, ya decía yo que Bautista tiene muy buena puntería.

    En relación con eso, impulsado por el hiperfoco que tienen las mentes con autismo y las que tienen TDA, estoy engullendo a marchas forzadas toda la información que puedo relacionada con eso. 

    Ahora estoy estudiando el libro de la foto y que recomiendo encarecidamente. Le agradezco de todo corazón a mi querida hija grande que me pasara el enlace.

    Lo primero que quiero decir sobre el libro es que dice que quienes tenemos TDA tenemos hipersensibilidad emocional, lo noto en la gran facilidad con la que las lágrimas afloran a mis ojos y que he reprimido durante tanto tiempo (¡los hombres no lloran!). Esa hipersensibilidad es difícil de entender por quienes no la tienen pero es un verdadero superpoder. Así que agradezco a la vida también porque me ha proporcionado esa enorme sensibilidad de la que no quiero, de ninguna manera, desprenderme. Muchas veces se manifiesta como hiperempatía aunque toda mi vida pensé que no tenía ninguna empatía. Empatizo muy intensamente con los sentimientos ajenos, incluso podría hablar de identificación más que de empatía.

    Quienes, alguna vez, me dijeron que no tenía empatía, se equivocaban, lo que pasa es que me identifico con los sentimientos reales, no con los fingidos. A veces dicen que quienes tenemos TDA y/o autismo somos detectores ambulantes de mentiras. También lo decía Maite Melendo de quienes tenemos el eneatipo ocho.

    Pero no quiero alargarme demasiado, el hablar demasiado es otro rasgo del TDA y del autismo. 

    Gabor Maté, el autor del libro, es médico y también tiene TDA diagnosticado siendo adulto. Como, además, describe de forma excelente cosas que a mí me pasan como la dificultad para iniciar tareas sencillas y otras muchas, el dr. Maté tiene para mí toda la credibilidad.

    Lo que me aporta mucha esperanza es que en el libro habla de curación del TDA. Yo no estoy seguro ahora de que sea posible curarme, a mis 68 años, pero sí que empiezo a identificar estrategias útiles para controlar las manifestaciones del TDA sin recurrir al autocastigo, la culpabilidad o la vergüenza que siempre me han acompañado.

    Vale, voy a lo que me ha motivado a escribir este post. Si he entendido bien al autor cuando habla de los orígenes del TDA, éstos serían deficiencias en lo que llama "segunda gestación". Se refiere al período posterior al nacimiento durante el que termina de madurar el cerebro, especialmente durante la lactancia que no sólo aporta nutrientes y ayuda al sistema inmunológico.

    Esa maduración se produce tras el nacimiento y, aproximadamente, hasta los veinticinco años. La fase de maduración más importante es en los primeros nueve meses de vida, después sigue avanzando pero ya de forma progresivamente más lenta. El cerebro es lo que más fácilmente se puede modificar, como decía mi tía Lola: "Estás muriendo y estás aprendiendo" ¡Gracias tita Lola!.

    En la maduración de la "segunda gestación" son fundamentales las emociones que la niña o el niño experimentan. Esas emociones, que son las que hacen que el cerebro forme, o no, circuitos imprescindibles como los que afectan a la autorregulación emocional y la síntesis de dopamina, dependen fundamentalmente del apego y la sintonía.

    Esas palabras tienen un significado nuevo ahora para mí. El apego sería el que la persona recién nacida desarolla al contacto con la persona que se encarga de su crianza. Lo ideal es que sea la madre pero lo fundamental es que la persona que se hace cargo esté todo el tiempo posible disponible para la niña o el niño. Dos maestras de enseñanza primaria con mucha experiencia y con quienes hablé mucho, coincidieron en decir que los niños y las niñas deberían estar hasta los siete años con su madre. Así que, también por eso, muchas gracias a las dos.

    Se consigue un apego seguro cuando hay seguridad en la interación con esa persona cuidadora. Para conseguir esa seguridad es imprescindible que quien cuida esté disponible cuando el bebé lo necesita. Cuando tuvimos a nuestra primera hija oí que los pediatras aconsejaban dejar llorar a los bebés en su cuna para que aprendieran a autoregularse, ahora Maté dice lo contrario, estoy más de acuerdo con esta segunda idea.

    De la disponibilidad de quien cuida es de la que surge la sintonía, es decir, que los sentimientos de la niña o el niño coincidan con los de la persona que le cuida. De la auto-regulación que quien cuida tiene es de lo que la niña o el niño aprende a auto-regularse y esa sintonía se consigue "leyendo" lo que expresan los ojos de quien cuida.

    Si una niña o un niño recién nacidos no tienen suficiente disponibilidad de tiempo de la persona de referencia, entonces no puede desarrollar correctamente su hemisferio cerebral derecho, especialmente la parte de la corteza cerebral situada cerca del ojo derecho. Eso provoca que su síntesis de dopamina y su capacidad de auto-regulación sean deficientes.

    En los tiempos que corren es muy frecuente que los y las recién nacidos o nacidas, no dispongan de esa persona de referencia el tiempo suficiente. 

    No trato, en absoluto, de repartir culpas aunque muchas veces me ha asaltado la tentación. Mi ego enfado/represalia salta a la mínima.

    Estoy completamente seguro de que todas las personas, en todo momento, incluyendo desde Donald Trump o Netanyahu, hasta yo mismo, hacemos las cosas lo mejor que podemos. Insisto, todas y todos, hacemos en todo momento, las cosas lo mejor que podemos, incluyendo, por supuesto, dar a nuestras hijas e hijos todo el amor que podemos dar y nos damos a nosotros mismos.

    Amor definido como un agregado de paciencia + amabilidad + comprensión + compasión + generosidad.

    Es el concepto que ahora me parece más acertado. 

    Como un día me dijo mi querida Beatriz, ¡gracias Bea, de todo corazón!: "Todas y todos somos víctimas de víctimas", así que el reparto de culpas está fuera de lugar.

    Y, bueno, eso es todo por hoy. 

    Os amo todo lo que puedo, a todas y a todos, sin excepciones.


 

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