miércoles, 4 de septiembre de 2013

Ayudas a la banca (II)




Vamos a hablar un poco más de los 61.000 millones de euros concedidos en "ayudas" a la "desvalida" banca. En el documento que citamos luego del Banco de España sale CCM y no es una foto muy favorecedora que digamos.
Cuando se crea una empresa, también un banco, se reúnen unos señores (en el caso de los bancos todos muy trajeados y con cara de póker además de de estar encantados de haberse conocido, entre ellos y a sí mismos) y deciden poner un dinero para los gastos que implica crear la empresa.
Si la empresa es pequeña lo que hace el empresario/emprendedor es echarse mano a la cartera y ver cuánto tiene para comprar el local, las materias primas o lo que quiere vender, los elementos de transporte y hacer frente a todos los gastos que empezar supone.
Al final del primer año la empresa tiene, por ejemplo,
un edificio propio, un par de camiones, unas existencias en el almacén y un dinero en el banco. Para saber a quién se le debe todo lo que se tiene hay un pasivo compuesto de las deudas con terceras personas (por ejemplo los proveedores de materias primas que cobran a 30, 60 y 90) y lo que se llama Capital que es lo que se debe a los que pusieron el dinero de su bolsillo para montar el negocio.
Si la empresa va bien se generan beneficios que pueden repartirse a los accionistas (el emprendedor puede recoger beneficios) y si se generan pérdidas las asumen los accionistas, primero con cargo al dinero que pusieron al principio, si queda, o haciendo nuevas aportaciones al Capital.
En un banco es igual, si los gestores lo hacen bien y los préstamos que dan (por ejemplo para hipotecas) se devuelven en su momento y con los intereses pactados, los trajeados del principio pueden repartirse beneficios que suelen llamarse dividendos.
Ahora bien si, como pasó con la burbuja inmobiliaria, los préstamos que se conceden no se recuperan y el banco tiene que quedarse, por ejemplo, con los pisos hipotecados que después del estallido de la burbuja valen mucho menos de que dijeron las tasadoras (dependientes de los bancos) en el momento de concederse los préstamos, entonces el banco tiene pérdidas. Eso quiere decir que los accionistas contrataron a gestores que no sabían a quién estaban prestando o que creían que los pisos iban a estar subiendo de precio indefinidamente con lo cual quedarse con los hipotecados era buen negocio. En cualquier caso las pérdidas se pueden asumir hasta un determinado límite, llega un momento en que el dinero que pusieron los accionistas se acaba y hay que poner más o cerrar el negocio vendiendo lo que se pueda para pagar las deudas.
Pero ese esquema vale sólo si pensamos que los bancos son empresas normales donde los trajeados se juegan su dinero realmente y si lo pierden lo pierden ellos y si se gestionan bien ganan dinerito fresco que a todos nos gusta.
Pero la realidad no es esa, la realidad es que los señores de antes, además de tener un buen traje, tienen una agenda repletita de contactos de alto nivel. Pongamos por caso que pueden descolgar el teléfono y conseguir que al otro lado se ponga don Rajoy o alguno de sus subordinados a quienes se ha invitado previa y profusamente a monterías en las más afamadas fincas de los montes y sierras españoles. Hay a quienes no les gusta ir de montería y entonces las invitaciones son a restaurantes pimplis, a partidos de golf con influyentes personajes, a viajes en yate, etc. Pongo etc. porque no sé muy bien las cosas que hace la alta sociedad, seguro que son muy sofisticadas con aviones privados, joyas, bolsos de Louis Vouitton y similares.
Pues eso, que como tienen una agenda tan bien provisionada, cuando vienen mal dadas, descuelgan el teléfono y llaman, digamos, a Guindos, a Montoro o a Soraya Sáenz de Santamaría y les cuentan el problema. Eso ahora, pero en tiempos de Zapatero, donde ya había problemas con la burbuja inmobiliaria y se hablaba del rescate a la banca, quienes estaban al otro lado del aparato eran don Pedro Solbes o doña Elena Salgado. Tanto unos como otros, al sacar a pasear el temido dragón del rescate a España dijeron que no se rescataría a España sino que “sólo” se haría un préstamo a la banca. O sea, que la banca, abnegada ella, devolvería el dinerito prestado por los españolitos de a pie con intereses.
Sale el día 2 de los corrientes el Banco de España diciendo que de eso nada, que la banca no puede devolver tanta pasta, que hay que dar por perdida gran parte del dinero que habíamos puesto los que no íbamos a monterías de postín, algo que ya algunos se olían hace tiempo.
Mientras tanto los periódicos lanzan las campanas al vuelo porque en agosto el paro ha bajado en 31 personas, el que no se consuela es por que no quiere, pero no dan mucho espacio para comentar que siguen parados más de seis millones de españoles, los cuales no van a partidos de golf con la jet set pero pagan religiosamente el I.V.A. cuando tienen la osadía de ir al supermercado a comprar mortadela y esas cosas, cuando compran los libros para que sus hijos tengan un porvenir o cuando se permiten el lujo de comprar un paquete de tabaco (viciosos…)
Explica mucho mejor que yo Martín Seco el tema de las ayudas a la banca, léanlo que merece la pena, y al final da una idea de por dónde pueden ir los tiros al citar a Emilio Botín y Francisco González acompañando al ministro de Economía que recibía a Rodrigo Rato con motivo de la nacionalización de Bankia.
Si se es un poco más malpensado que Martín Seco podría creerse que en todo este tema de la burbuja inmobiliaria, ayudas a la banca y demás no hay errores de los señores del traje sino la intención, desde el principio, de sacar dinero a los paganini para seguir pagándose monterías, jets de última generación, cuentas bancarias en Suiza o las islas Cayman y los demás etcs.
Besos para todos, menos para los banqueros que ésos piden arrumacos de alto nivel.

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