Tengo un amigo nuevo!! Se llama Bautista y está loco de atar, su hipertrofiada mente tiene autismo grado 1, (también se llama Síndrome de Asperger)
además, sospecha (y el tipo suele acertar en esas cosas, tiene una puntería...) que tiene TDAH (Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad)
Ahora le ha dado por leer, quiera Dios que no le pase como a su paisano Alonso Quijano, está releyendo el libro de Consuelo Martín cuyo título es "La libertad y el amor". El libro, para Bautista, es bastante impenetrable, lo ha leído dos veces y todavía no lo entiende. Lo que más le extraña es que tiene muchas faltas de ortografía aunque eso no es importante.
La conclusión que saca ahora del libro Bautista es que hay una diferencia fundamental en el amor que consiste en el grado de consciencia. Dice que las acciones de grandes malhechores de la historia, por ejemplo, Hitler están dirigidas por un amor inconsciente pero, al final, amor. No le resulta fácil entender a Bautista que pueda decirse que el Holocausto estuviera inspirado en el amor, no puede calificar de amor lo que Consuelo Martín llama amor inconsciente. Dice que va a seguir investigando si no se le funde la neurona antes, no sería la primera vez...
Pero Bautista es más básico, como en "Amanece que no es poco".
En el capítulo 9 ("Más allá del bien y del mal") del libro, Consuelo Martín, hace consideraciones muy profundas y que Bautista aún no comprende sobre qué debe considerarse el bien y el mal. Para Bautista está bastante claro, es muy básico, ya digo.
Está mal que haya gente que tenga palacetes en la Castellana de Madrís y haya otra gente que sobrevive en chabolas o en casas semirruinosas en su pueblo de la España arrasada durante la recolección de la aceituna. Eso nos parece mal, la verdad.
Bautista no entiende que el Preparao, usease, el rey, tenga a su disposición, así, sin indagar mucho, cinco palacios (La Granja, el Palacio Real, el de Aranjuez, el de la Zarzuela o el del Pardo) y haya miles y miles de familias ¿o millones? que tengan que estar en pisos ínfimos (y eso quienes tienen la suerte de encontrar un piso, digamos, en Getafe, Leganés, Móstoles o sitios por el estilo).
Bautista no le pilla el sentido a lo de que haya quien diga que hablar de propiedad privada es filosofía mientras intenta determinar quiénes semos y lo hace disertando desde su púlpito pedricero o el otro presidido por un buda y que da una imagen muy parecida a una misa new age, o no?
Mucho darle vueltas al coco para justificar el que ellos o ellas vivan de maravilla y les importe un carajo, o medio, que tenga que venir gente de Portugal a recoger la aceituna a España y, para calentarse, y esto es real como la vida misma, tenga que robar, sí, robar, leña por donde pille. Familias enteras de seis o más miembros que vienen de fuera a recoger aceituna a destajo, a 40 céntimos el kilo recogido o menos.
Para Bautista tiene que haber un límite ético en los negocios, no es admisible que un negociante consiga tantos ingresos como sea capaz sin tener en cuenta que hay millones de personas, tan dignas de vivir bien como él, que vivan miserablemente.
No es ético que se cancelen compromisos con la vaga excusa de que no se apunta suficiente gente, es decir, que no se gana tanto como se deseaba. Una ética básica de los negocios es que si te comprometes a facilitar un bien o servicio, y cobras por anticipado, cumples el contrato, entregas el bien o servicio, ganes menos de lo previsto o pierdas dinero, es el mercado, también espiritual, amigo...
No se trata de desatar una batalla campal por la redistribución de la renta y la riqueza pero no estaría de más ser un pelín solidario y determinar los ingresos que se tienen en función de lo que cuesta facilitar los bienes o servicios. Por supuesto que a nadie nos regalan nada en el Mercadona pero de ahí a vender espiritualidad como si fuera Fairy hay mucha diferiencia, sí, diferiencia.
Entrar en lo que ellos mismos llaman el "mercado de la espiritualidad" con el mismo afán de enriquecerse de un Juan Roig, un Amancio Ortega o un Bill Gates, es un pelín contradictorio.
Ya digo que Bautista, además de que se le va la olla, es bastante básico. Será que a Bautista le faltan un par de décadas viajando en plan iniciático tras gurús intentando penetrar las verdades profundas de la naturaleza del ser o no ser, that's the question, poniéndose hasta las trancas de ayahuasca u hongos alucinógenos en plan Castañeda.
Otra cosa que no entiende Bautista es que se valide, de ninguna de las maneras, ni siquiera diciendo eso de "Comer el cebo sin tragarse el anzuelo", a gente ¿o gentuza? como Osho que acumuló una colección de Rolls Royces o montó una secta en la que disponía a su antojo de un harén. Si el dinero, y en eso coincide Bautista, es como la sangre de la sociedad, acumular riqueza es provocar un enorme trombo, la sangre ha de fluir y el dinero también, si no lo hace causa dolor, en la persona o en la sociedad.
Ni discernir entre el ser, el ego, la sombra, ni gaitas gallegas, eso está mal, primero que tengamos todos el mismo, o similar, nivel de vida y, después, solamente después, disertamos todo lo que sea necesario sobre la incognoscibilidad de lo plúmbeo o el sexo de los ángeles.
Bautista, recuerda a Celaya cuando dice:
"Maldigo la poesía concebida como un lujo
cultural por los neutrales
que, lavándose las manos, se desentienden y evaden.
Maldigo la poesía de quien no toma partido hasta mancharse".
Pues lo mismo, charlatanear de dioses varios, budas, sabiduridas, etc. desde cómodos salones del Madrís rico o selectos (y caros) retiros que no están al alcance de la gran mayoría de la gente, es una monumental frivolidad, una muestra más de que la distopía en que vivimos no tiene vuelta atrás, tiene que saltar por los aires, sí o sí. La esperanza es que quienes sobrevivan al nuevo meteorito como el que acabó con los dinosaurios vengan con un poco más de cordura y de amor del bueno, nada de amor inconsciente.
Otro día les hablaremos de cómo hacer gaslighting (luz de gas) y otras técnicas de depredación basándonos en las enseñanzas de un experto. Es un libro que escribió alguien en quien confiaba. La portada es del zarampo, pobre iluso... y que no aprende...
¿Alguien quiere comentar alguna cosa? A Bautista y al zarampo les encantaría que les ayudaran a poner en orden sus ideas.
Abrazos!



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