lunes, 9 de mayo de 2016

Sobre calidad del debate público

He leído un artículo de opinión acerca de la necesidad de aumentar la calidad del debate público sobre todo ahora que estamos en vísperas de unas nuevas elecciones generales.
Dice el autor, que confiesa que le gusta la política, que se está aburriendo con tanta pseudoinformación política.
Dice que cree que ante la sobresaturación de pretendida información política es normal que la gente se aburra, se abstenga de opinar y, al final, se desmovilice.
Dice también el autor que no le gustaría pensar que esos efectos son precisamente los buscados.
El zarampo cree
que sí que es ese el efecto buscado por los políticos, que lo que quieren los partidos políticos no son seguidores o detractores de sus propuestas sino votantes y los votantes votan, en su mayoría, con el corazón, no con la cabeza. Lo que la gente hace, igual que con la mayoría de los productos que consumimos es decir "Lo quiero o no lo quiero" y decir eso significa que lo que están actuando son los sentimientos, no la razón. Podemos no necesitar para nada una espingarda concreta pero ante el "Lo quiero" motivado por el constante machaque publicitario ya no hay vuelta atrás ni análisis de ventajas e inconvenientes ni cristo que lo fundó, lo quiero porque me sale de ahí mismo, a veces incluso para dejar de oír el mensaje que te insta a comprar/votar.
El marketing político es igual que el marketing de productos de consumo si bien tiene sus características propias aunque son pocas.
Para darse cuenta de esto sólo hay que ver lo que han hecho los votantes del PP. El genial Mariano I el Rancio lo dijo claramente, no estoy haciendo en el gobierno nada de lo que prometí en la campaña electoral. La Mari Caspa en su última comparecencia ante las urnas regionales tuvo la desfachatez de publicar su programa electoral el último día de campaña en la seguridad de que nadie se lo iba a leer, al menos nadie cuyo voto ella quisiera movilizar.
Si el Rancio no hizo nada de lo que prometió en campaña y no se quedó a cero de electores en las elecciones de diciembre es que esos votantes no lo fueron por lo atractivo de sus promesas y la buena experiencia de las realizaciones sino por otros motivos. La mente y la corrección de los argumentos tienen poco que hacer ante unos votos que son siempre emocionales y eso es lo que se pretende siempre movilizar. Si el PP pierde o gana electores es porque se ilusiona o no a la gente pero no con lo que se dice sino con otro tipo de mensajes, generalmente subliminales y dirigidos al corazón.
Estoy de acuerdo en que los políticos deberían subir la calidad de sus mensajes, en que los votantes deberíamos buscar más información y decidir racionalmente pero no es lo que veo en la sociedad española, lo que hace la gente es votar emocionalmente, de ahí que los políticos se prodiguen en programas como el Sálvame o el programa de Ana Rosa y, además, no pierdan la oportunidad de ir a un partido de fútbol y comentar luego el tema.
Si el Rancio conecta con tanta gente es principalmente porque su periódico de cabecera es el Marca, no a pesar de ello.
Ya lo he comentado otras veces pero no está de más volver a decirlo, lo que funciona en la sociedad son las estrategias para el control de la población que se atribuyen a Chomsky y que pueden encontrarse aquí.
A mí me queda la esperanza de la Democracia 4.0. es decir, que pudiéramos votar todas y cada una de las iniciativas políticas que se tramitan en las Cortes a través de un sistema de votación seguro en Internet, así no daríamos el poder de representarnos en todo a nadie sino que participaríamos en las decisiones una a una.
 
Tengan buen día, queridos paganini ...