viernes, 2 de marzo de 2012

Privatización de la sanidad en la JCCM XIII

De cómo se perjudicaría a los ciudadanos por una merma en la calidad de la atención sanitaria que prestaría la JCCM si se siguiera adelante con la pretendida privatización y se beneficiaría, entre otros, al Banco de Santander, al BBVA y a la banca en general

Talmente parecería que la Mari Cospe está optando al Oscar 2012 a la mejor privatización nunca vista. Hace unos días hablaba en este pozo de las seis vías que, al menos, tendrían las empresas privadas en el caso de que se privatizaran hospitales por el sistema PPP (Productivísimo para el PP). Decíamos que los ingresos procederían del pago "per capita" que la JCCM tendría que hacer a las empresas concesionarias (principal y creciente año a año), del cobro a pacientes de otras zonas, del cobro a pacientes privados, del alquiler de quirófanos e instrumental, el 30% del ahorro producido en las recetas y del alquiler de espacios para cafeterías, puestos de periódicos, etc.

Hoy quiero fijarme en la estructura de gastos de las hipotéticas empresas concesionarias de los hospitales y cómo influye en la prestación del servicio que recibiríamos los ciudadanos.

Los gastos de la empresa se pueden agrupar en los siguientes apartados: gastos de personal, gastos en bienen corrientes y servicios, gastos financieros, amortizaciones e inversiones reales. Como puede verse sigo la estructura de gastos de los presupuestos públicos pero es una forma también útil para analizar el gasto de las empresas privadas.

Gastos de personal, es la partida más importante del gasto, en el SESCAM en 2010 fue más del 52% del gasto y en el caso de la empresa privada también sería un gasto muy importante porque no debemos olvidar que la sanidad es un sector de asistencia de persona a persona en gran medida. 
¿Cómo influye la privatización en el gasto de personal? En primer lugar la privatización se manifiesta en la selección de los profesionales que atienden a los pacientes. Mientras que la sanidad pública selecciona a sus profesionales, con todas las imperfecciones que se quiera, aplicando los principios de igualdad, mérito y capacidad que se manifiestan a través de los procesos M.I.R., especialmente, y también mediante oposiciones para cubrir otros puestos, en la sanidad privatizada sólo se selecciona a los profesionales con criterios de empresa privada, es decir, que el empresario no tiene ninguna limitación para aplicar el enchufismo, por ejemplo, o para seleccionar aquellos profesionales que más "produzcan".

Una vez seleccionados los profesionales a éstos se les estimula para "producir" cada vez más en una suerte de "destajo" que no beneficia en absoluto a los pacientes.
¿Cómo se produce este destajo? Como en el resto de empresas privadas, se empieza dando primas por productividad a los médicos, entre otros profesionales, cuando se superan determinado número, por ejemplo, de operaciones de cataratas. En principio se cobran esas primas sobre la "producción" inicial pero a medida que pasa el tiempo, el exceso de producción que da derecho a cobrar primas se va haciendo cada vez más alto con lo cual a los médicos nuevos que se contratan se les obliga a producir los máximos alcanzados por los anteriores como requisito para mantenerles el contrato. A medida que se va seleccionando personal la presión por la productividad es cada vez mayor y el "destajo" es más estresante para los profesionales. En un primer momento la empresa asume los profesionales de la sanidad pública pero poco a poco va "estimulando" a todos para entrar en el sistema de "destajo" a base de premiar más (en dinero, formación, trato, ...) a los que participan que a los que no lo hacen. Como las concesiones, aunque tienen un plazo determinado, tienen vocación de permanencia en el tiempo, la presión sobre los profesionales puede llegar a ser insoportable expulsando a los que no quieran entrar en el destajo por los motivos que sean, entre ellos el de que no crean que una mayor producción y los consiguientes mayores beneficios para la empresa sean lo mejor para los pacientes.

El sistema de destajo es particularmente estresante para unos miembros tan importantes para la asistencia como son los médicos pero la presión se transmite a todos, estén o no en contacto con los pacientes (personal de limpieza, mantenimiento, administrativo, etc.). La selección de todo el personal se hace con criterios de empresa privada por lo que si el sistema de oposiciones tiene defectos, en el sistema privado es que el enchufismo puede ser tan descarado como se quiera, no hay límites.

En el caso de las compras de bienes y servicios se dan también situaciones que pueden no beneficiar ni a los pacientes ni a los ciudadanos en general en cuanto contribuyentes (osease paganos). Cuando la administración compra bienes o servicios lo hace siguiendo las leyes de contratación del sector público cuya finalidad es conseguir los mejores suministros al mejor precio porque es lo que pagamos todos. Cuando compra una empresa privada puede comprar, independientemente de la cuantía, a la empresa que quiera, incluso a una empresa en la que tenga participación. Su criterio de adjudicación ya no es la calidad y el precio sino el máximo beneficio, en la concesionaria o en la participada, siempre que las quejas por la calidad sean controlables. Los pacientes no suelen conocer la calidad de los suministros que reciben, no saben si las suturas (o los apósitos, o en general todo el material) que han usado con él, es de la mejor calidad o no, se tienen que fiar de lo que les digan los que le atienden. Lo mismo pasa con la calidad de la alimentación en los hospitales que disminuirá hasta el límite en que empiece a generar protestas mientras se van disminuyendo los costes y así con todos los suministros de bienes y servicios. Se supone -puede que el "supositorio" sea excesivo- que todos serán de calidad, pero el criterio principal no es la calidad sino el beneficio de la empresa.

Un gasto del que no se habla es el de alquiler de los hospitales con todo su instrumental. Si entra una empresa a gestionar un hospital construído y equipado con fondos públicos debería pagar un alquiler a la adminsitración pero el contrato que se quiere hacer oculta la información resumiendo en un pago "per capita" todas las prestaciones y contraprestaciones. Ese pago "per capita" no es licitable, es decir, no se adjudica la concesión a la empresa que lo haga más barato para unos servicios determinados en calidad y cantidad sino basándose en otros criterios que el PP no está explicitando, ni mucho menos, porque lo que está haciendo es propaganda, pero no facilitar la información relevante.

Del mismo modo la concesionaria contrataría el mantenimiento del edificio y el material, comprado con nuestro dinero, con la empresa que cubriera los mínimos en el período de la concesión. Creo que está bastante extendido el convencimiento de que el inquilino no suele tener demasiado interés en que el bien alquilado pase en las mejores condiciones al dueño al final del contrato de alquiler...

Por supuesto, la concesionaria puede subcontratar con otras empresas cualesquiera prestaciones sanitarias o no siempre que ello le resulte rentable, es decir, más barato prestado por empresas externas que en las propias instalaciones de la concesión en una vuelta de tuerca más al destajo. Del mismo modo, la empresa sólo realizará en sus instalaciones aquellas actuaciones que le resulten rentables derivando los pacientes al hospital público más conveniente cuando el precio que le cobre la administración, que lo fija sin conocerse tampoco los criterios que emplea para ello (con la ley de tasas en Valencia o la resolución de Tarifas en Castilla la ancha), sea inferior que el coste de atender al paciente en sus instalaciones o inferior al precio que esté cobrando a los privados en la capacidad que le deja disponible enviar pacientes públicos a otros hospitales.

Gastos financieros: parece lógico que los intereses de los préstamos que el Banco de Santander, el BBVA y el resto de la banca conceden a las empresas privadas sean mayores que los que consigue la administración. El sector público nunca quiebra, habrá que exprimir más o menos a los paganini, pero el sector público siempre paga, cosa que puede no pasar en el privado que, por tanto, se financia más caro. Caso aparte es lo que está haciendo el PP en Castilla la Mancha, el Estado y otras administraciones públicas, es decir, pregonar a todos los vientos que la administración está en bancarrota con lo que el coste financiero se dispara. Puesto que quien financia en último extremo a las administraciones comprando deuda pública son los bancos, pregonando la "quiebra" de las administraciones lo único que se hace es darles excusas para que exijan intereses cada vez mayores, así el PP facilita el superbeneficio de la banca al tiempo que acerca el coste de la financiación al sector público al de la financiación al sector privado con una nueva excusa para la privatización.

Amortizaciones: las concesiones se hacen por un plazo determinado. Es un dato que tampoco facilita el PP cuando habla de colaboración público-privada. No se dice qué pasará con el hospital cuando se devuelva a la administración al final del período de la concesión. Si la concesión se hace por quince años y la empresa tiene que construir el hospital (casos de Toledo y Cuenca) está claro que la empresa tiene que repercutir el coste de la construcción y el equipamiento en el pago "per capita" porque de otro modo no tendrá beneficios y no licitará. Pero un hospital dura más de quince años, o debería, por lo que un gasto que se debería repercutir, digamos a cincuenta años, la concesionaria querrá resarcirse en un plazo mucho menor por lo que tendrá interés en hacer ahorros por todos lados (deteriorando la calidad) ya que el pago per capita no depende del coste del servicio. También cabría que la administración pagara a la empresa el valor residual del edificio equipado, al recibir el hospital al final de la concesión pero entonces el pago "per capita" habría de ser menor. 
En cualquier caso, Cospedal, Echániz y Carretero son datos que no facilitan y sería fundamental conocerlos para que el proceso pudiera ser transparente y no pensáramos que se quiere dar un chollo a determinadas empresas. Se sabe que Capio, una de las que ya están gestionando hospitales públicos en Madrid y otros lugares, cuenta entre los miembros de su consejo de adminsitración con el marido de Cospedal lo cual me parece un caso claro de conflicto de intereses del que no se está hablando ni poco ni mucho ni nada.

Por último, hablemos de inversiones. Cuando se pondera el sistema PPP se dice que es mucho más flexible la gestión privada que la pública porque los presupuestos públicos tienen un proceso largo de aprobación al tener que pasar por las Cortes regionales año a año. Dejaré a un lado, no porque no sea importante, que si pasan los presupuestos por la Cortes es porque los diputados regionales -representantes de los paganini- están ahí, entre otras cosas, para velar por la aplicación de los dineros públicos en una de las escasas intervenciones que tienen sobre esta gestión. Pues bien, dejando eso a un lado, en el caso del modelo Alzira el capítulo de inversiones se negocia entre la administración y la concesionaria en un procedimiento que no pasa por las Cortes, luego más oscurantista, y que se hace para plazos de ¡cinco años! luego muchísimo menos flexible que los presupuestos públicos. 

Claro que si la Mari Cospe no quiere hacer presupuestos anuales como ha pasado con 2012, bien está que se hagan presupuestos a cinco años...

Por último, en todo este proceso de privatización se está ocultando demasiada información,  si la MariCospe, don Echániz y don Carretero no facilitan datos fundamentales y se dedican sólo a hacer propaganda, ¿qué está haciendo la "feroz" oposición del PSOE que no está exigiendo esos datos a través de nuestros representantes en las Cortes regionales? Me refiero, claro, a D. Fernando Mora Rodríguez, D. José Luis Martínez Guijarro, D. Fernando Lamata Cotanda (el paracaidista de la Alcarria) y demás compañeros mártires... ¿Será que también el PSOE pudiera tener algún interés en que esas concesiones se lleven a cabo
¿En manos de qué montón de impresentables estamos?

Disfruten del fin de semana queridos pagatori aunque parece que va a llover ¡bendito sea el cielo!.
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